viernes, 10 de febrero de 2017

Poesía: Nazim Hikmet

Poesía: Nazim Hikmet | :: Luis Emilio Recabarren ::



En Estambul, escribía para que me lo imprimieran, para que me leyeran con los ojos. Pero en Anatolia comprendí que era preciso leer los poemas en voz alta, para el pueblo. (...) Entonces me dediqué a escribir poemas sonoros, con rima y expresiones populares (...). Pero cuando estuve encarcelado, comprendí otra cosa: que se puede tener a un solo hombre por todo auditorio y, a través de él, hablar a toda la humanidad. Sin gritar: en voz baja, con una entonación muy de charla, muy íntima.
»La poesía es tan útil como el pan, la sal y el agua. (...)
»Mi oficio esencial es el de poeta. Hago teatro también y estoy empezando una novela. No existen temas específicos de la poesía, la novela o el teatro, todos los temas pueden ser tratados por uno u otro. Cuando se trata de la poesía, no hago ninguna concesión, quiero decir ninguna concesión formal. Concesiones ideológicas, las hago cuando me equivoco y digo: “tenéis razón, amigos míos”. Pero en el teatro, en la prosa, como son cosas secundarias para mí, puedo hacer concesiones formales, incluso puedo ser conformista. A veces se hacen concesiones sobre las cosas secundarias. La vida es tal que no hay que hacer concesiones en las cosas esenciales».
Fragmentos de la entrevista con Régis Debray y Jean-Marie Villegier para Clarté, nº 48
*************


AQUÍ VIENE NAZIM HIKMET
Pablo Neruda
NAZIM, de las prisiones
recién salido,
me regaló su camisa bordada
con hilos de oro rojo
como su poesía.
Hilos de sangre turca
son sus versos,
fábulas verdaderas
con antigua inflexión, curvas o rectas,
como alfanjes o espadas,
sus clandestinos versos
hechos para enfrentarse
con todo el mediodía de la luz,
hoy son como las armas escondidas,
brillan bajo los pisos,
esperan en los pozos,
bajo la oscuridad impenetrable
de los ojos oscuros
de su pueblo.
De sus prisiones vino
a ser mi hermano
y recorrimos juntos
las nieves esteparias
y la noche encendida
con nuestras propias lámparas.
Aquí está su retrato
para que no se olvide su figura:
Es alto
como una torre
levantada en la paz de las praderas
y arriba
dos ventanas:
sus ojos
con la luz de Turquía.
Errantes
encontramos
la tierra firme bajo nuestros pies,
la tierra conquistada
por héroes y poetas,
las calles de Moscú, la luna llena
floreciendo en los muros,
las muchachas
que amamos,
el amor que adoramos,
la alegría,
nuestra única secta,
la esperanza total que compartimos,
y más que todo
una lucha
de pueblos
donde son una gota y otra gota,
gotas del mar humano,
sus versos y mis versos.
Pero
detrás de la alegría de Nazim
hay hechos,
hechos como maderos
o como fundaciones de edificios.
Años
de silencio y presidio.
Años
que no lograron
morder, comer, tragarse
su heroica juventud.
Me contaba
que por más de diez años
le dejaron
la luz de la bombilla eléctrica
toda la noche y hoy
olvida cada noche,
deja en la libertad
aún la luz encendida.
Su alegría
tiene raíces negras
hundidas en su patria
como flor de pantanos.
Por eso
cuando rie,
cuando ríe Nazim,
Nazim Hikmet,
no es como cuando ríes:
es más blanca su risa,
en él ríe la luna,
la estrella,
el vino,
la tierra que no muere,
todo el arroz saluda con su risa,
todo su pueblo canta por su boca.
Fuente:poema de P. Neruda

miércoles, 8 de febrero de 2017

Las Voces Del Silencio: LA NAVAJA DE PADRE ( Poemas sobre la navaja)

Las Voces Del Silencio: LA NAVAJA DE PADRE ( Poemas sobre la navaja): Retrato en sepia.- 1 Aprendices de navajero en una fábrica de Albacete. Ni siquiera la blusa -uniforme del gremio- po...







LA NAVAJA DE PADRE ( Poemas sobre la navaja)

Retrato en sepia.-



1

Aprendices de navajero

en una fábrica de Albacete.





Ni siquiera la blusa -uniforme del gremio-

podían permitirse en aquél tiempo

los niños aprendices. Cuchilleros

de humilde condición, de inmaculados

ojos que se iniciaban en la industria

de aquella profesión. Ingeniería

nacida del ancestro como nacen

de un primer corazón las emociones

que después se transmiten en impulsos,

en vaharadas de sangre, eternamente.

Cuchilleros de sombras

-ni siquiera una luz anticipando

la claridad del día-, aprehendiendo

el sentido de aquella laboriosa

manera de ser alguien, afilando

el acero, a la vez que el instinto

daba forma a sus sueños de muchachos.



















2



La navaja de padre.-



I



No recuerdo a mi padre sin navaja.

Yo era pequeño, y ella,

un artefacto extraño

nadando entre los miedos y el asombro.

La navaja herramienta,

la navaja instrumento,

la navaja en el fondo

del pardo pantalón de mis recuerdos.



II



Sonaba el clic seguro, y era el gesto

cual el de un oficiante que iniciara

un rito casi atávico.



La mano de mi padre se ajustaba

a aquellas cachas blancas, jalonadas

con visos de misterio,

mientras madre sacaba de la orza

el pan sentado y blanco.



La navaja era entonces como un cáliz

desde el que el pan llegaba hasta las manos

en aquellas mañanas invernales

de hielo y de sarmientos.





La navaja libraba soledades

y tallaba sentidas miniaturas

en las noches de abril, cuando la luna,

redonda como un sueño sin orillas,

ponía claridades en lo incierto.



Yo era pequeño, y ella tan hermosa,

que anhelaba tenerla entre mis manos

inhábiles y niñas,

preparando  las púas del injerto

con la misma destreza

de aquellas otras  fuertes y precisas

curtidas por el cierzo...



Pero era de mi padre

y era su propiedad intransferible.



Y había que crecer y hacerse un hombre

para tener derecho a una navaja

de aquellas de Albacete  tan lejano ,

que llegaban en cada nueva feria

como aves migratorias

que anunciaran faenas de vendimia

y octubres de nostalgia.



III



Hoy que el recuerdo anida en los aleros

de un tiempo de bonanza,

y mi barca navega en otros mares

y acuden las ausencias

a llenar esos huecos de añoranza

que la vida precisa

para sentirse unida a las raíces

y al hilo de lo eterno,

se asoman a mi mente las secuencias

de aquellas horas cálidas

que dejaron su herrumbre en las orillas

de tanto olvido injusto.



Y me llegan, aún entrecortadas,

pasadas confidencias

en las que se hizo brasa la palabra

y supo a pan caliente.



Hoy recuerdo aquel gesto, tan de padre,

de hacer las rebanadas sobre el pecho,

o aquella cuña firme que apuraba

las últimas esencias del caldero.



Hoy miro entre mis cosas,

-en el cajón más íntimo del alma-

y remueven mis manos viejas huellas

de todos los que fueron,

hasta encontrar aquella que rezuma

calor de amanecidas.

Y se cierra mi anhelo en ese punto

de firmeza y aplomo

sobre unas cachas pálidas de tiempo

que aún no me pertenecen.



IV



La navaja es el nudo que me enlaza al recuerdo.

Todo está igual allí, tal vez por eso

uno vuelve la vista a la pureza

de esa imagen paterna

intentando encontrar una metáfora

que describa el instante,

pero no hay dimensión donde se ofrezca

una estampa más nítida

que aquella que navega por el pulso

de una sangre caliente.

La navaja está aquí, mudo testigo

de un tiempo irrepetible

que aun despierta pasadas realidades

en el ánfora gris de la nostalgia.



3

De luces y de sombras su reflejo.-

Dejadla así: rayando la osadía;

mitad provocación, mitad belleza;

lo mismo en un arcón de la nobleza

que  en un vasar de humilde buhonería.



Dejadla así, no entréis en la porfía

de si es de superior naturaleza.

Dejad que sea su origen  la corteza

en la que talle el tiempo su grafía.



Dejad que sea el color de la distancia

el que imprima su huella en la navaja

y la invista de luz o de misterio.



Y que brote el laurel de la constancia

en la mano del hombre que trabaja

tomándose su oficio tan en serio.







martes, 31 de enero de 2017

poemança: 31jan17 Juan Carlos Valle

poemança: 31jan17 Juan Carlos Valle



Un café con Pessoa | Periodistas en Español

Un café con Pessoa | Periodistas en Español



Xulio Formoso: Pessoa

Xulio Formoso: Pessoa
Xulio Formoso: Pessoa
Puedes encargar un póster de este dibujo de Xulio Formoso a publicidad@enlacemultimedia.es
Una exposición recrea ahora la ciudad y la obra de aquel personaje que dejó a la posteridad algunos de los mejores escritos de la literatura europea del siglo XX. Se llamaba Fernando Pessoa y guardó con la capital portuguesa vínculos muy similares a los que Kafka mantuvo con la ciudad de Praga o Joyce con Dublín.
La exposición está instalada en el sótano del Círculo de Bellas Artes, que imita el escenario de uno de esos cafés de la Lisboa de principios de siglo, con veladores y sillas en las que puede sentarse el visitante, y para ella Alberto Ruiz Samaniego y José Manuel Mouriño, comisarios de la exposición, rodaron un largo documental con añadidos de material de archivo de la Cinemateca Portuguesa, que se puede ver completo o dividido en 27 escenas a las que se accede a través de hipervínculos situados en las pantallas de las paredes del café, correspondientes a otros tantos espacios vinculados a Pessoa.
Aquí están las viviendas que ocupó en la ciudad (más de veinte), las oficinas en las que trabajó, los escenarios ligados a su obra literaria y poética, como la Baixa, la Rua da Prata, la Rua dos Douradores, la Plaza del Comercio, los restaurantes Martinho da Arcada y Antigua Casa Pessoa (nada que ver con el escritor) o el café A Brasileira do Rossio, junto al que hay una pequeña estatua del poeta. En todos esos lugares podía encontrarse a Pessoa, que llegaba a cada uno de ellos con sagrada y meticulosa puntualidad.
El cantautor extremeño Pablo Guerrero ha prestado su voz a los textos de Pessoa que acompañan los diferentes pasajes de la película, subrayados por la música de Miguel Copón. El tono emocional de la voz de Guerrero se identifica plenamente con la melancolía de los textos del escritor portugués.
Además del documental, un denominado Atlas Fernando Pessoa se pone a disposición del visitante como una herramienta informática con la que penetrar en la vida poliédrica y multidireccional del poeta portugués y lo invita a convertirse en el caminante y en el voyeur que Pessoa era durante sus largos paseos. Cada visitante puede crear su propio itinerario pessoano a través de una selección personal de fragmentos de su obra agrupados en seis grandes categorías: Sensualismo, Noche, Fármacos, Panteísmo y Lecturas/Estética.
Otras posibilidades del recorrido atienden a conceptos como el amor, la muerte, el sueño o la verdad. También se pueden realizar conexiones con otros términos a través de una selección de escritos de Pessoa, fundamentalmente del “Libro del desasosiego”, “La educación del estoico” y algunos de sus poemas. También se puede acceder a través de sus heterónimos: Ricardo Reis, Álvaro de Campos, Bernardo Soares, Alberto Caeiro (a quien Pessoa llama “mi maestro”)… con los que firmaba sus obras no como seudónimos sino como si fueran colegas ficticios, con su estilo propio y sus temas recurrentes (“vivir es ser otro”, escribió en el “Libro del desasosiego”).
En carta a su amigo el poeta Adolfo Casais Monteiro, Pessoa habla de la triada fundamental de esta heteronimia: “Puse en Caeiro todo mi poder de despersonalización dramática, puse en Ricardo Reis toda mi disciplina mental vestida con la música que le es propia, puse en Álvaro de Campos toda la emoción que no doy ni a mí ni a la vida” (en “Páginas de autointerpretación”, un texto publicado en 1966, explica con detalle esta heteronimia)Todo este material está disponible también en la página web del Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Los mundos de Pessoa

Fernando Antonio Nogueira Pessoa (Lisboa 1888-1935) es el más grande escritor portugués contemporáneo. Educado en lengua inglesa durante nueve años de su infancia en la ciudad sudafricana de Durban, entonces colonia británica, a la que trasladaron a su padrastro como cónsul de Portugal allí, su vida transcurrió entre la soledad y el misterio, atormentado por una propensión al alcoholismo y la esquizofrenia y obsesionado por el destino, una obsesión que manifestaba en su afición a los horóscopos, el ocultismo y las cartas astrales (se hizo más de mil, a él y a sus heterónimos). Esta tendencia explica en cierto modo sus relaciones con la masonería y el rosacrucismo en unos años en los que el mundo intelectual navegaba en las ondas del surrealismo y el sicoanálisis.
Lisboa fue la totalidad del paisaje de su vida adulta, una ciudad de la que nunca volvió a salir tras su regreso de Durban (sólo una vez a Portugalete y otra a Évora).Nada se sabe de su sexualidad sino las especulaciones que los intérpretes han hecho de ella a través de los comportamientos de sus heterónimos y de su rechazo a contraer matrimonio en la única ocasión que tuvo para hacerlo, con Ofelia Queirós.
Escribió mucho y de manera compulsiva (en otra carta a Casais Monteiro le cuenta que un día, en estado de éxtasis, había escrito treinta y tantos poemas de un tirón: además Pessoa escribía de pie) pero la mayor parte de su obra no fue conocida sino después de su muerte, a veces muchos años después (el “Libro del desasosiego”, escrito entre 1913 y 1935 no se publicó hasta 1982).
Excepto “Mensaje” (1934), dos colecciones de poemas en inglés publicados entre 1918 y 1921 y algunas colaboraciones en las revistas “Orpheu”, “Presença” y “Águia”, sus escritos estuvieron inéditos hasta su muerte porque a Pessoa no le interesaban la fama ni los fastos de la literatura: “¿Qué me importa que nadie lea lo que escribo?. Lo escribo para distraerme de vivir”.
Murió en el Hospital San Luis de los Franceses pocas horas después de escribir su último poema, y fue tras su muerte cuando se produjo uno de los hallazgos más fascinantes de la historia de la literatura: un baúl de madera repleto de páginas escritas, desordenadas, mal fechadas, caóticas (en una misma hoja podía haber el fragmento de un ensayo sobre la I Guerra Mundial junto a un poema y breves reflexiones filosóficas) que se han venido publicando durante años y de las que aún están inéditas una buena parte.
El Estado compró todo este material en 1976 y la editorial Assirio&Alvim fue editando los más de 25.000 papeles que descansan en la Biblioteca Nacional.
  • TÍTULO: Pessoa/Lisboa
    LUGAR. Círculo de Bellas Artes. Sala Minerva. C/. Marqués de Casa Riera. Madrid
    FECHAS. Hasta el 5 de marzo de 2017

domingo, 29 de enero de 2017

Karl Marx, Arthur Rimbaud y la Comuna de París

— Ñángara Marx: Karl Marx, Arthur Rimbaud y la Comuna de París



Karl Marx, Arthur Rimbaud y la Comuna de París

Arthur Rimbaud ✆ Manuel Jular 













Fernando Rendón   |   En un poema del cubano Luis Rogelio Nogueras (Wichy), se nos revela un hipotético encuentro entre Carlos Marx y Arthur Rimbaud en un café de París. No obstante pudo haber sido en Londres, en 1872, en las reuniones comuneras del Soho, o en la espaciosa sala de lectura de la biblioteca del Museo Británico, donde ambos leían por los mismos días tal vez los mismos libros, en los meses posteriores a la derrota de la Comuna de París, cuando los dos grandes hombres (revolucionarios y poetas) se cruzaron sin haberse saludado ni reconocido en la dimensión de su grandeza. Se explica, quizá, porque Rimbaud tenía solo 18 años y Marx ya 54. Rimbaud y Marx se encontraron, en cambio, en muchas de las líneas fundamentales del pensamiento y de la escritura sobre la realidad opresora de su época: monstruosa máquina de guerra del capital contra el trabajo. Ambos reclamaron, como respuesta al terror burgués, hacer realidad dos llamados urgentes: transformar el mundo y cambiar la vida. Al programa revolucionario, fruto de la experiencia y la sabia reflexión sobre la lucha del pueblo durante siglos, se añadía la pulsión de la primavera humana en el mundo y la escritura febril y visionaria del amor insurrecto capaz de transformarlo todo.

El 19 de julio de 1870, Francia declaró la guerra a Prusia, aunque pronto sufrió una serie de derrotas. El 4 de septiembre de 1870, al conocer la debacle de Sedán, donde se rindió Napoleón III ante Bismarck, se sublevó el pueblo de París, derribó al Imperio y proclamó la III República. Rimbaud, con 16 años, habitaba en Charleville, su vida monótona se vio interrumpida por el cañoneo de la guerra. En su cuaderno de colegial escribió
“Mientras los escupitajos rojos de la metralla
silban todo el día en el infinito del cielo azul
mientras escarlatas o verdes, junto al rey burlón
se desploman en masa los batallones bajo el fuego…
Mientras que una espantosa locura, triturando
cien millares de hombres los convierte
en una masa humeante.
-Pobres muertos en el estío, en la hierba, en tu alegría,
Oh, tú Naturaleza, tú qué hiciste santamente a esos hombres,
hay un Dios que se ríe en los manteles de Damasco…”

Llegaban a Rimbaud noticias sobre intentos de golpes de estado que causaban gran agitación política en París, entre ellas la aventura política que encabezó el escritor de ficción Luis Blanqui, apresado en octubre de 1870. En el otoño de ese año, Marx previno al proletariado de París acerca del disparate que sería intentar derribar al gobierno sin que mediaran condiciones adecuadas para hacerlo. El 1 de enero de 1871, Rimbaud fue testigo presencial de la destrucción e incendio de Méziéres, ciudad vecina a Charleville, por los prusianos (“Veía un mar de llamas y de humo en el cielo, y a izquierda, a derecha, todas las riquezas llameando como un millón de truenos”, en Una temporada en el infierno). En Charleville, una bomba había herido al viejo director de su colegio. En cuanto a su colegio, ya no albergaba a estudiantes saludables sino a soldados mutilados. En el interregno, el ejército prusiano avanzaba sobre la capital francesa.

El 28 de enero de 1871, tras 131 días de sitio, Thiers capituló en nombre del gobierno francés. Cuando el ejército prusiano estaba por entrar a París, la burguesía francesa huyó a Versalles, abandonando la capital. Los obreros de París y el Comité Central de la Guardia Nacional tomaron el 18 de marzo el control del Gobierno y de los cañones (que consideraba suyos pues habían sido fabricados y pagados por suscripción pública), y proclamaron la Comuna para “hacerse dueños de su propio destino, tomando el Poder”. Los prusianos no se atrevieron a avanzar más y permanecieron en las afueras de la ciudad. La Comuna levantó barricadas en el centro de París, en Place Concorde, Clichy, Rivoli, Charonne, Abbesses. Se erigieron más de 160 barricadas en el primer día, más de 600 en total en los 70 días de la Comuna. La mayoría eran de 2 metros de alto y estaban construidas con adoquines y piedras tomadas de las calles, con varillas de metal y troncos de madera en la base, un cañón o una ametralladora y una bandera roja ondeando en lo alto.

La Comuna de París fue la primera experiencia de Estado socialista en Europa

En la primera semana de mayo de 1871, Rimbaud viajó a París, testimoniando sobre su lucha como comunero a Verlaine y Delahaye. Aunque escrito en mayo de 1870 como un texto premonitorio, de toda la obra poética de Rimbaud es el poema El Herrero el que mejor describe la atmósfera revolucionaria de París aquellos días:
¡Ciudadanos, ciudadanos! ¡Era el sombrío pasado
que se hundía, que rugía cuando la torre tomamos!
Algo que era como el amor en el pecho llevábamos
nuestros hijos contra el pecho abrazábamos
y al igual que los caballos, por la nariz resoplábamos
íbamos firmes y fuertes y algo nos latía ahí…!
Marchábamos bajo el sol, alta la frente
y así venía París a nuestro encuentro a abrazarnos.
¡Por fin! ¡Nos sentimos hombres! Y estábamos muy pálidos
Nos sentimos ebrios de terribles esperanzas…”

El 30 de marzo la Comuna abolió el servicio militar obligatorio y el ejército permanente, declarando a la Guardia Nacional la única fuerza armada en la que debían organizarse todos los ciudadanos capaces de empuñar las armas. Perdonó los pagos de los alquileres de las viviendas. Declaró: “La bandera de la Comuna es la bandera de la República mundial”.
“¡A partir de este día, nos pusimos como locos!
La ola de los obreros ha subido en la calle
y esos malditos se van, multitud que siempre crece
de tenebrosos fantasmas a las puertas de los ricos.
Y yo me junto con ellos para apalear soplones:
y camino por París, con el mazo al hombro,
y en cada esquina, feroz, voy barriendo a algún canalla…”














El 2 de abril la Comuna decretó la separación de la iglesia del Estado, y declaró propiedad nacional todos los bienes de la Iglesia. Suprimió el trabajo nocturno y entregó a las organizaciones obreras todos los talleres y fabricas que habían abandonado los patronos. El 6 de abril la Guardia Nacional sacó a la calle la guillotina y la quemó públicamente. El 12 derribó la Columna de la Plaza Vendome instalada por Napoleón. Inexplicablemente, la Comuna se detuvo ante el umbral del Banco de Francia, que no expropió: “Fue éste -señala Engels- un error político muy grave. El Banco de Francia en manos de la Comuna hubiera valido más que diez mil rehenes. Hubiera significado la presión de toda la burguesía francesa sobre el gobierno de Versalles para que negociase la paz con la Comuna”.

El gobierno obrero de la Comuna, del pueblo en armas, fue elegido por sufragio universal en los diversos distritos de la ciudad, como organismo ejecutivo y legislativo a la vez, los cargos públicos eran revocables y remunerados con salarios de obreros, en el ejercicio de la crítica y la autocrítica de sus actos. Según lo reconoció Marx, la Comuna fue la primera revolución en la que la clase obrera fue abiertamente reconocida como la única clase capaz de iniciativa social, incluso por la gran masa de la clase media parisina -tenderos, artesanos, comerciantes- con la sola excepción de los capitalistas ricos. La Comuna también alcanzó el apoyo político de un sector del campesinado francés, sobre cuyas espaldas Thiers pretendía echar la carga principal de los 5.000 millones de francos de indemnización a pagar a Bismarck, señalados en la capitulación con los prusianos.
“Todos los desgraciados, todos aquellos que al sol
han quemado sus espaldas y que caminan, caminan
y que bajo su trabajo sienten que la frente estalla…
¡Descubríos mis burgueses! ¡Ya que esos son los hombres!
¡Nosotros somos obreros! ¡Obreros!
Somos nosotros por los grandes tiempos nuevos
cuando se querrá saber
donde el hombre forjará de la mañana a la noche,
donde lento vencedor, someterá a las cosas
persiguiendo los efectos, buscando las grandes causas
pasando encima de todo, como se monta a caballo…”

En la Plaza Blanch, un batallón de 120 mujeres levantó la legendaria barricada que defenderían vigorosamente hasta ser masacradas. Resistieron allí, entre muchos miles de mujeres y hombres abnegados: Louise Michel, dulce dirigente de la Comuna, las flores comuneras Christine Dargent y Clara Fournier, con sus ladeadas gorras de fusileras, poesía hecha cuerpo en la ardiente batalla. Comuneras valerosas que describiera Rimbaud, en su poema Las manos de Juana María:
“Un tinte del populacho
las curte como un seno viejo
el dorso de sus manos es el lugar
que besa todo revolucionario altivo.
Maravillosas han palidecido
al gran sol de amor cargado
en bronce de ametralladoras
que cruzan el insurrecto París…”

La burguesía francesa, derrotada y temerosa de ser expropiada por los comuneros, suplicó a sus vencedores alemanes que atacaran al proletariado que había tomado el poder. Thiers logró de Bismarck la anulación del Tratado de Francfort, por el cual al gobierno francés se le prohibía tener más de 40.000 hombres en los alrededores de París y obtuvo la devolución de los soldados prisioneros en Sedan y Metz. De este modo, desde comienzos de mayo, se afianzó la superioridad militar de Thiers, con un ejército de 130.000 hombres provistos de todo tipo de armamento, expresión de la alianza de la burguesía europea contra el proletariado, que derrotó a La Comuna. Los combates fueron terribles como lo atestiguan las fotografías del francés Alphonse Liébert sobre el incendiado París.

La Comuna de París reveló que un aspecto axial de la teoría marxista: la necesidad del proletariado de demoler la maquinaria estatal burguesa, no fue planteado en el Manifiesto Comunista. Precisamente, en la carta a su amigo Kugelman, unos meses después de la derrota de la Comuna, en diciembre de 1871, Marx escribió:
“En el último capítulo de mi '18 Brumario', señalo, que la próxima tentativa de la revolución en Francia deberá señalarse como objetivo la destrucción del aparato burocrático-militar y no, como ha sucedido hasta ahora, hacer que pase de unas manos a otras. Es la condición esencial para cualquier revolución realmente popular en el continente. Y esto es lo que han intentado nuestros heroicos camaradas de París”.
Otros artistas lucharon en la Comuna de París. Eugène Pottier, comunero, escribió en París, en junio de 1871, los versos de La Internacional, un mes después de la derrota. Sobre Pottier, Jules Vallès expresó: “Este es un viejo compañero de los días luminosos de prueba. De los tiempos de la Comuna. Sus versos no se posan ni sobre las crines de los cascos ni sobre las crestas de las nubes; sus versos se quedan en la calle. En la calle pobre”. El pintor Gustave Courbet, nombrado por la Comuna presidente de la federación de artistas y director de los museos de la ciudad, salvó el Louvre del incendio de las Tullerias.

La poesía es canto que preserva la memoria y la unidad del pueblo para resistir y sujetar a los expoliadores. El poema es exaltación de la visión del porvenir hecho por todos. No se canta en la soledad para la intimidad de un alma solita. Se canta en voz alta la historia del espíritu humano y de las luchas de los pueblos, la nostalgia de una edad sin opresión, en el afán imperecedero de una vida para todos (en esplendor, justicia y libertad) en un país donde abundan todos los vinos y todas las cosechas.

10 textos para comprender el pensamiento e ideología de Octavio Paz

10 TEXTOS PARA COMPRENDER EL PENSAMIENTO E IDEOLOGÍA DE OCTAVIO PAZ

Para celebrar los 100 años del nacimiento del escritor, especialistas opinan sobre las lecturas que no te debes perder del Nobel mexicano




 

10 textos para comprender el pensamiento e ideología de Octavio Paz | Expansión





AUTOR: JAVIER RODRÍGUEZ LABASTIDA | OTRA FUENTE: CNNMÉXICO


Octavio Paz fue un hombre que habló de todo: política, cultura, amor, erotismo, sexo, poesía, vida, México, el mundo, arte y más.
En conmemoración por los 100 años de su nacimiento, escritores y críticos literarios comentan a CNNMéxico cuales serían los libros básicos para conocer al Premio Nobel de Literatura 1990.
Con base en estas opiniones, hicimos esta compilación de 10 textos (ensayos, poemas o trabajos) para entender a Octavio Paz, quien nació el 31 de marzo de 1914 y murió el 19 de abril de 1998. 

1.- El Laberinto de la Soledad
Es uno de los ensayos más reconocidos en México y en el mundo. Lo publicó en 1950 por primera vez y posteriormente con el añadido Postdata en 1969. El escritor mexicano realiza en este texto un análisis de la identidad del mexicano.
"Fue uno de los precursores en hacer estudios culturales y aún siguen vigentes muchas de las propuestas de su libro. Podemos verlo porque Octavio Paz no acudió a la invención de una mitología. No se basó de una literatura ficticia. Sino se basó en fenómenos culturales. Una cultura de mestizaje que arrastra la herencia prehispánica, la herencia colonial y los impulsos modernos de los siglos XIX y XX”, considera el escritor Sergio González Rodríguez. 
2.- Las trampas de la fe
Este ensayo publicado en 1982 analiza la vida y el legado literario de Sor Juana Inés de la Cruz, además de estudiar la división entre culturas durante la época colonial en México.
"No se puede leer a Sor Juana por los próximos 50 años sin partir de Octavio Paz, gracias a su visión e imaginación creativa para concebir la vida de la monja en el convento", opina el crítico literario Hugo Verani sobre este libro que le costó a Paz 10 años para realizarlo. 
3.- Libertad bajo palabra
Octavio Paz tuvo una fuerte influencia del surrealismo a principios de su trayectoria. Libertad bajo palabra, texto publicado en el año de 1960, reúne algunos de sus poemas escritos entre 1935 y 1957.
"En este libro está encontrando una voz personal, en la que recupera el trayecto de sus primeros pasos poéticos hacia la madurez. Hace un recuento del trayecto de su vida y reflexiona sobre las situaciones inmediatas de la cultura", dice González Rodríguez.



4.- Piedra de Sol
"Es el gran poema sobre la síntesis de la cultura hispana y la cultura precolombina, de prospección, reflexivo. Aborda la historia y la metafísica. Donde el poeta siente el reto más amplio. Una reflexión cultural, de largo aliento. Una gran arquitectura que respira con la propia palabra”. Así describe González Rodríguez este texto.
"Es un poema que no es solo inteligencia. Combina sabiduría, la riqueza de su lenguaje, la imaginativa y el encantamiento que tenía Paz con el mundo", dice el crítico literario Hugo Verani sobre este poema, incluido en el libro Libertad bajo palabra publicado en 1960.
5.- Pasado en claro
En 1975, Octavio Paz publica este libro que contiene uno de sus poemas largos más reconocidos, donde comparte detalles de su infancia y adolescencia.
"Es un texto reflexivo sobre su vida pasada y lo que tiene que ver con la recuperación del estatuto del poeta frente a la propia realidad", señala González Rodríguez.
Paz vivió su niñez en Mixcoac, en el Distrito Federal, en 1914 y comenzó a escribir en 1935, tras finalizar sus estudios universitarios como abogado.
6.- Plural y Vuelta
Octavio Paz fundó dos revistas fundamentales en México: Plural (1971-1976) y Vuelta (1976-1998) que analizaban el panorama cultural mexicano, y buscaban hacerlo más abierto y dar cabida a la poesía, la crítica literaria, la filosofía y el ensayo.
Plural era publicada en el periódico Excélsior cuando era dirigido por Julio Scherer García. Tras la salida de éste en 1976, toda la redacción de Plural renunció, al considerar que Scherer y el periódico habían sido víctimas de un ataque político.
Tras cerrar, Octavio Paz retomó el proyecto de Plural bajo el nombre de Vuelta, en donde planteó debates sobre política, cultura, erotismo, lenguaje, amor, poesía y más.
En 1993, la revista ganó el premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades y dejó de editarse en 1998, tras el fallecimiento de Paz.
Parte del archivo de Vuelta lo puedes consultar en el sitio web de la revista Letras Libres.
7.- Los hijos del limo
¿Qué elementos influyen al escribir una poesía? Este es el análisis que realiza Paz en Los hijos del limo, publicado en 1974.
"Un poema es un objeto hecho del lenguaje, los ritmos, las creencias y las obsesiones de este o aquel poeta y de esta o aquella sociedad. Es el producto de una historia y de una sociedad, pero su manera de ser histórico es contradictoria", dice Paz en el prólogo.
Agrega que "el sentimiento y la conciencia de la discordia entre sociedad y poesía se ha convertido, desde el romanticismo, en el tema central, muchas veces secreto, de nuestra poesía. En este libro he procurado describir, desde la perspectiva de un poeta hispanoamericano, el movimiento poético moderno y sus relaciones contradictorias con lo que llamamos modernidad".



8.- El ogro filantrópico
"Octavio Paz era un hombre justo. Un hombre de izquierda. Socialista democrático, que defendía la libertad de expresión”, dice el crítico uruguayo Hugo Verani sobre el autor mexicano.
En agosto de 1978 apareció publicado el número 21 de la revista Vuelta, con un ensayo titulado El ogro filantrópico, en el que Paz hace un análisis del significado del Estado en esa época.
Un año después, el autor publica el libro con el mismo título El ogro filantrópico, en el que reúne varios ensayos para abundar sobre el tema.
"(El Estado) se ha revelado como una fuerza más poderosa que las de los antiguos imperios y como un amo más terrible que los viejos tiranos y déspotas. Un amo sin rostro, desalmado y que obra no como un demonio sino como una máquina…”, señala Paz en este texto.
9.- El fuego de cada día
En 1989, 20 años después de  publicar el volumen de poemas La Centena, Octavio Paz hizo una selección de lo mejor de su poesía para publicar El fuego de cada día.
"… Algo permanece a través de los vaivenes del gusto y las variaciones de las formas. La poesía cambia con el tiempo pero solo, como el tiempo mismo, para volver al punto de partida…", escribió Paz en el prólogo de este texto, al que González Rodríguez considera básico para quienes buscan conocer el legado del escritor mexicano.
Este texto sería publicado un año antes de que Paz obtuviera el Premio Nobel de Literatura.
10.- La llama doble
Octavio Paz, un hombre reflexivo del amor y la vida, según sus amigos y críticos, publicó en 1993 un libro que pensó por primera vez en 1965, mientras vivía en India.
El texto se llamó La llama doble, y en él, Paz habla sobre la importancia del sexo, el amor y el erotismo.
"Según el Diccionario de Autoridades la llama es 'la parte más sutil del fuego, que se eleva y levanta a lo alto en figura piramidal’. El fuego original y primordial, la sexualidad, levanta la llama roja del erotismo y ésta, a su vez, sostiene y alza otra llama, azul y trémula: la del amor. Erotismo y amor: la llama doble de la vida", así explica el autor el nombre de su libro.

lunes, 23 de enero de 2017

SONDOBAR ( Facemosnos ao Mar Sonoro de Manolo Bacallau)




Descripción del proyecto

#Sondobar...
Que sería de nós se non puidésemos cantar, se as nosas voces estivesen limitadas apenas ás mainas melodías dos sentimentos agochados na calma chicha da gorxa...
Cantamos no colo, cando nacemos, cantamos de crianzas na rúa cando brincamos e cando nos agrupamos nas voltas xiroscópicas dunha roda infantil e melódica; cantamos adolescentes cando amigamos e namoramos, cantamos adultos nos xantares familiares, nos patróns, nas festas, nas viaxes colectivas, cantamos cando facemos parroquia nas xuntanzas de bar e taberna.
E mais si, hai lugares e lugares para cantar, mais falando nun presente que por veces é pasado, se cadra podemos ter a sensación de que cantar en grupo, de forma improvisada mais premeditada, vén resultar unha práctica que se está a perder.
Cantamos para non perder o don de sermos quen somos, coas melodías propias que forman parte da ecoloxía cultural da beirarrúa atlántica que habitamos. Cantamos desde Ferrol coas letras anónimas que xentes anónimas cantaron de forma anónima para darlle nome á nosa música.
Cantamos dende o sur do Miño, coas melodías e a fala dos que falan o que nós mesmos imaxinamos no pentagrama da lingua.
Cantamos porque cantar é sermos humanos. Cantamos porque cantar supón respirar melodías e lanzar as voces ao ar para bicármonos co alento das corcheas, para amolecer as limaduras da pel coas sinfonías do corazón.
Destes e doutros compases nace Sondobar..., dun costume familiar, da necesidade da beleza sonora, da busca da harmonía social. E Manolo Bacallau decídese a cantar na roda dun disco para dar ás ao discorrer da vida. E canta na lingua de noso, na que está no groto da gorxa, na que está no manancial dos beizos, que se estende máis aló do monograma fronteirizo da nosa xeografía, creando a aperta dos acentos e deixándonos no ámago o laimo da harmonía
Cando sintas dor, canta;
cando sintas luz, canta;
cando sintas sede, canta;
cando sintas soños, canta...
Porque cantar é ser río
e ser río é amar o mar.
Cara a fóra, son de dentro,
cara a dentro, sondobar.
Antón Cortizas
Ferrol, Xaneiro de 2017

Que é Sondobar...?

É un proxecto cultural, impulsado por Joám Lopes, Lam Couce, Xende Lopes, Glória Martins, Bruno Lopes e o próprio Manolo Bacallau, con o que pretendemos recoñecer a obra e laboura do Manolo Bacallau pola conservación e divulgación da música popular e tradicional da comarca de Trasancos (Galiza). Cantares principalmente interpretados en bares e en todos aqueles lugares onde cantar, espontánea e libremente, só ou en grupo, era e ainda é posíbel; son interpretados por el neste traballo.
O proxecto contará con un CD con unha escolla de temas do extenso repertório do Manolo Bacallau, no que participarán vári@s colaboradores/as. Completase con un DVD onde alén de un breve documentario incluirase vários temas gravados en directo.

Quén é Manolo Bacallau?

(Foto: Susete)
Manuel Alonso “Manolo Bacallau” Ferrol, (A Coruña)
Nace en Ferrol, na barriada da Ponte de Caranza, ao pe do rio do Tronco...
Medra o calor da familia da súa nai Clementina, (traballadora da PYSBE), composta de avós e irmáns (mulleres e homes), que tódolos domingos xuntábanse a xantar na casa materna e logo do café con achicoria,dábanse a facer a mellor dixestión do mundo..., cantar.
Gosta de dicir que formaban unha verdadeira coral, xa que o seu avó, Andrés Varela, e un dos seus fillos, Sito, formaran parte dos coros “Toxos e Froles” e “Ecos da Terra” na corda dos baixos e unha tia, (Maruxa), foi tiple do Toxos, logo estaban; Carme (avoa), Concha, Luz e a súa nai, pola banda dos homes, Pepe, Chente, Chiro, xunto con Cano e Teresa (tíos políticos), a facer melodías e voces. Sito, o maior, fórase emigrado o Brasil.
Froito de esa escola venlle a “afición”, mais ben necesidade, de cantar, por ben ou por mal...

Portugal...

No ano 1973 embarcase nunha campaña a pesca do bacallau en Terranova que lle sirve para enfocar o que canta, escoita a Horacio Guaraní a Paco Ibañez a José LarraldeAtahualpa,e cantigas galegas na estupenda voz de Nando Caamaño (Ferrol), ten a sorte de ser convidado a celebrar o Nadal, nun barco portugués en St.Jhon`s, no que os mariñeiros, todos novos, facían sete anos de milicia en troques de non ir catro, a guerra de Angola...O recordo do calor daquela cea,forma parte importante do cariño que lle ten as xentes do pais irmán.
Xa en terra 1974, navega nas músicas de Victor JaraQuilapayúnVioleta ParraCarlos PueblaPatxi AndiónLluís Llach etc...,sen esquecer as galegas,e a cantores como Miro CasabellaSuso BaamondeBenedito e BibianoXoan Rubia, etc... ata que por medio do seu amigo Ramón Casal, coñece a María Manuela e Miguel “Tranquilo” e escoita, interpretadas por eles, “Mulher da Erva”“Menino do Bairro Negro” , ”Grândola Vila Morena” e vai entrando no repertorio do grande Zeca Afonso.
No 76 forma parte do Grupo Xarabal xunto con amigas e amigos da pandilla.
Participa en actos e festivais organizados por asociacións de esquerdas, e nun destes, ala polos 80, entra en contacto con o grupo Saraivas, cos cales grava o LP , “Xa non podemos calar”, percorrendo con o mesmo, boa parte da xeografía galega e con actuacións puntuais na Suiza (Berna, Zürich, Ginebra) ou na Bretaña (Lorient).
Logo de esa etapa, alá polo 82, comeza a organizar e celebrar o 25 de Abril, cantando en bares e tabernas de Ferrol, actividade que continúa a facer na taberna O Facho e no pub Uf en Vigo, (onde aprende a facer gaitas con Antón Corral e Ramón Casal, na Universidade Popular), e tamén, na Taberna do Jefe, (Cangas do Morrazo),cantando con o inesquecíbel Lucio, rodeado de amistade e acompañado, Sempre, do agarimoso “murmullo” do Agus, ámbolos dous, “...maiores co pensamento”.
Na etapa de Vigo, 83-93, contacta con os amigos do Zeca Afonso por medio de Francisco Peña (Xico de Cariño), o que o leva a participar como artesán convidado, (Curso de construción de Pandeiros), e, como colaborador da organización, en algunhas edicións do Festival “Cantigas de Maio”, O Seijal (Portugal), adicado O Zeca, organizados pola Associaçâo José Afonso.
De volta en Ferrol, traballa un tempo con Antón Varela na construción de gaitas e foles etapa na que grava xunto con él e a Orquesta Sinfónica de Madrid, la “Suite Romance” de Eliseo Parra, música para o Ballet Nacional de España.
Grava con Os Cempés o volumen 2 de Le Printemps de la Cornemuse, Morvan, (Francia) 1995 onde coñece a Paco Diez, (La Bazanca), con o que colabora no disco, Mas que un Oficio, no ano 1997.
(Tributo o Zeca Afonso,Braga, con Cabe Garcia)
No 2014 convidado polo grupo Canto D’Aquí, de Braga canta no Tributo ao Zeca, no Teatro Circo da cidade, algo que volve a facer no ano seguinte, no conservatorio de música Calouste Gulbenkian, acompañado pola guitarra de Cabe García, dentro da primeira edición da Semana Cultural, Convergências Portugal-Galiza.

A que vamos dedicar as vosas achegas?

  • Cubrir unha parte do custo dos gastos ligados á gravación do disco: horas de estudo, mistura, mastering, aluguer de material, etc...
  • Cubrir unha parte do custo dos gastos ligados á gravación e edición do DVD.
  • Cubrir unha parte dos gastos asociados á distribución do CD/DVD: copias físicas, envio...
  • Cubrir unha parte dos gastos ligados á gravación de algúns temas en concerto que será incluido no DVD: aluguer equipo de son, técnicos...
  • Cubrir as comisións de Verkami.

(Foto: Pepe Pose)

Calendario previsto

Calculamos que Manolo Bacallau entre no estudo na primeira quincena do més de marzo de 2017. A finais de abril esperamos xa contar con o CD/DVD editado en formato físico e comezaremos a entregar as recompensas.

Só queda agradecer...

A todas aquelas pessoas, que desde hai muitos anos estades en cada concerto, dando calor.
Agradecer ao amigo Antón Cortizas o texto da introducción a este proxecto.
Da mesma forma agradecer a Leandro Lamas a ilustración que acompañará a capa do CD/DVD. Tamén ao Juanpa Ameneiros polo traballo audiovisual.
E muito obrigado a vós por axudar a sacar este proxecto avante.

+info

Diálogo con el poeta y matemático francés Jacques Roubaud. “La poesía es uno de los caminos para salvarnos”

Diálogo con el poeta y matemático francés Jacques Roubaud. “La poesía es uno de los caminos para salvarnos”





Este escritor singular es oriundo del mundo de las ciencias. Orfebre de los números y las palabras, convive en los dos universos y los combina para dar lugar a una obra única. Compañero de ruta de Italo Calvino, Georges Pérec, Marcel Duchamp o Julio Cortázar, sorprende por su visión de la poesía.
     
Números y palabras. O a la inversa. Poesía y matemática, irracionalidad imaginaria y racionalidad científica. Sólo un poeta convive en esos dos mundos y traza una relación entre las cifras y las palabras: Jacques Roubaud. Este escritor singular y exquisito es oriundo del mundo de las ciencias. Matemático de profesión, Roubaud desarrolló una obra poética, narrativa, ensayos y traducciones de una originalidad sorprendente. El lector lo espera en un ángulo, Roubaud aparece en otro. Figura sobresaliente de ese invento matemático literario que es el Oulipo –taller de literatura potencial– y en cuyo seno desfilaron autores como Italo Calvino, Raymond Queneau, Georges Pérec, Marcel Duchamp o Julio Cortázar, Roubaud tiene una extensa y divertidísima obra poética. El Oulipo es un movimiento que postula el trabajo de la escritura como un desafío a la arbitrariedad de la creación. En la seriedad del postulado casi científico que Roubaud defiende, “si no nos fijamos reglas podemos terminar repitiendo lo que ya escribimos”, se esconde una libertad plena, un prodigioso viaje a través de los sentidos y las combinaciones inusitadas de las palabras. ¿Qué es un autor del Oulipo? Sus integrantes responden: “Es una rata que construye por sí misma el laberinto del que se propone salir”. La obra maestra de esa disciplina es la novela de Georges Pérec, La desaparición, en la cual no figura la letra “e”. Nada define mejor la obra de este poeta genial y humilde como ese enunciado de la rata: sus poemas son construcciones de rigurosos laberintos en los cuales las palabras vienen a ser las llaves que van abriendo los pasillos. Jacques Roubaud, a sus casi 80 años, es un mega híper moderno: al adjuntar a su experiencia poética la herencia y la cultura de su profesión de matemático el autor francés hace cohabitar en su obra los números que nos rigen y las palabras con que nos expresamos. No puede haber nada más moderno: cifras, combinaciones, números y palabras. Obra deliciosa, juvenil, juguetona y profunda, la poética de Jacques Roubaud alegra la vida y los oídos. El modelo de Roubaud es musical y matemático: su matriz son los trovadores del siglo XII. Sus composiciones le sugieren la rima y el tejido matemático del poema. ¿Matemático o poeta? La poseía es un descanso de las matemáticas, las matemáticas, un descanso de la poesía, dice Roubaud.

Juego, arte, disciplina, ironía y juventud. Este poeta francés, cuyos libros han sido escasamente traducido al español, plantea una idea a la vez anacrónica y original: “la poesía, para seguir existiendo, debe defenderse del olvido, de la desaparición, de la irrisión a través de la elección de un arcaísmo. El arcaísmo del trovador es el mío”. Trovar, cantar, jugar, combinar con inocencia y pasión, sin meta comercial o beneficio, esa hazaña en un siglo de velocidad y superficialidad aún existe, tangible y mágica, en la obra poética de este autor. “La idea de poesía como arte, como artesanía y como pasión, como juego, como ironía, como búsqueda, como saber, como violencia, como actividad autónoma, como forma de vida, esa idea la hice mía.” Para quienes se preguntan para qué sirve la poesía, cómo es aún posible su existencia, y qué tienen que ver los números con las palabras, Jacques Roubaud es una introducción rigurosa y epifánica para saborear el olvidado asombro.

Números y palabras

–Usted aúna en su obra poética dos universos aparentemente inconciliables: las palabras y los números, la matemática y la poesía. ¿Qué lazo hay entre estas dos invenciones geniales de la humanidad?

–A diferencia del lenguaje corriente, en la mayoría de las poesías del mundo, de los relatos, se utiliza mucho los números. La poesía tradicional francesa se apoya en los números. En cada idioma hay números que gustan más que otros. A los japoneses, por ejemplo, no les gustan los números pares. En Francia, por el contrario, hemos tenido una pasión por el 12, un número desechado en España o en Italia. Hay como una suerte de número amado en los idiomas. Profesionalmente, mi vida fue la de un matemático, y, como poeta, muy rápidamente me ocupó la relación entre poesía y número.

–Estamos sitiados por los números, por los códigos. Los números han entrado a formar parte de los instrumentos cotidianos de relación con la realidad. ¿Acaso la poesía puede salvarnos de los números?

–Los números son como el mismo idioma, pueden hacerse cosas buenas y cosas malas. Hay una manera de tratar los números como cantidad, es decir la acumulación, o, al contrario, se los puede usar para censar a la gente, un principio muy apreciado por las autoridades pero que no constituye un uso agradable de los números. Los números se usan también para los códigos, pero aquí la codificación tiene un destino más bien de protección del secreto bancario. Sin embargo, en la vida se emplean muchos códigos, y en la poesía también. Los poetas usan los números de forma mucho más simpática. La poesía puede emplear los números desde este ángulo, más lúdico, y no del lado maléfico.

La poesía como memoria del idioma

–En un mundo tan plano, tan brutal, tan escasamente poético, dominado por la imagen comercial y la función de beneficio, la poesía aparece como una suerte de arte gratuito, espontáneo, sin especulación.

–Hay una lucha constante entre la tendencia de la sociedad por olvidar la poesía porque no es comercial, y la poesía misma que busca medios de existencia donde el aspecto comercial sea secundario. La poesía tiene una función especial, tanto para quienes la componen como para quienes la reciben. La poesía ofrece a los individuos lo que es más precioso en su idioma. Es lo que yo llamo la función memoria del idioma, es decir, la poesía como una memoria del idioma. La poesía no apunta a contar esto o lo otro, a demostrar una u otra tesis política, sino que apunta a hacer que el lazo de cada individuo con su memoria, con su idioma, sea lo más precioso posible. Desde la infancia misma, a los niños les gusta la poesía porque, a través de ella, los niños entran en su propio idioma. Mediante la poesía, el idioma les pertenece. La poesía trata de preservar esa dimensión y de emplear el idioma de una forma que evite que se vuelva mediocre. Los discursos políticos, comerciales, son extremadamente mediocres. La poesía conserva esa función de preservación de la calidad del idioma y de la memoria del lenguaje. Ahora bien, por otra parte, no estoy seguro de que la poesía esté contenta con ese estatuto de arte completamente gratuito. Quien habla de un arte que no se inscribe en el mundo comercial está aceptando que ese arte tiene dificultades para ser visible. Claro, los poetas no buscan el éxito comercial. Si alguien decide a los 20 o 25 años ser poeta sabe perfectamente que nunca hará fortuna. Pero los progresos de la técnica torna posibles, mucho más que antes, la difusión de la poesía. Se pueden realizar pequeñas ediciones y también hacer que los poemas existan en una pantalla, gracias a Internet. Es muy difícil leer una novela en una pantalla, pero no la poesía. La existencia visual y oral de la poesía puede perfectamente servirse de los progresos técnicos. La poesía debe poder existir tanto en una página como en el oído y en la boca.

–Estamos tan lejos de Dios como de la naturaleza y del lenguaje. ¿La poesía podría ser un lazo, una resonancia, con esas entidades?

–La poesía debe ser la resistencia del idioma ante su corrupción, ante su descrédito, su mal uso, ante la tendencia a usar un idioma para cosas feas, malas. Haciendo que el idioma sirva para lo bello, lo precioso, la poesía mantiene la existencia del idioma. Salvo en un caso, la poesía no interviene en la sociedad. Si estamos en una situación en la cual la gente no puede hablar porque existe una prohibición dictatorial o política, en ese caso la posibilidad de hablar pasa por la poesía. Pero en los países donde uno puede expresarse, donde no hay dictadura, la resistencia de la poesía se expresa por su actitud a no rebajar el idioma. El pasado y el presente de la vida surgen en la poesía. Todo lo que hemos atesorado en la memoria empapa la poesía. Los poetas tienen un papel importante para desempeñar en relación con el idioma en el que viven. ¡El idioma es un instrumento muy importante!: a través de él se transmite el pensamiento, la esperanza en el porvenir. La poesía es uno de los caminos para salvarnos. Y digo UNO y no EL camino. Hay otros. Cuando el idioma se acuerda de su pasado mediante la poesía se adelanta a lo que será. Muchas evoluciones del idioma fueron previstas por los poetas.

–Ahora bien, esa pureza del idioma que persiste gracias a la poesía, ¿acaso no desautoriza su traducción?

–Existe una tesis sobre la naturaleza de la poesía que dice: “un poema debe ser considerado definido por el conjunto de sus traducciones”. Cada lectura que hacemos de un poema es una traducción. Traducimos el poema que está en nuestro idioma hacia la forma en que comprendemos el idioma y los sentidos de las palabras. En realidad, hay una simpatía general entre los idiomas. Los oponemos mucho pero es un error. Y esa simpatía general va a transitar de poesía en poesía. Es entonces esencial que las grandes poesías se traduzcan a otros idiomas.

Las propiedades poéticas de los números

–¿Y los números?

–Si no se la utiliza con fines puramente pragmáticos, la matemática también puede servir para esto. Hay investigaciones puras sobre la belleza de los números que restauran la integridad y la pureza de los números. La belleza de las palabras se plasma en sus asociaciones. Las palabras serán tanto más bellas cuanto que las asociaciones y construcciones en las cuales las introducimos sean acertadas. Y es precisamente allí donde intervienen los números. Esto no es nuevo, muchas tradiciones poéticas han basado la poesía en los números. En mi caso, mi fuente han sido los trovadores. Los trovadores concibieron la poesía a través de los números. Para ellos, no todos los números son iguales porque existen familias de números que son más bellas que otras. Y de esas familias bellas, los trovadores definían formas poéticas. También son los últimos que plasmaron la unión del texto y la música.

–Resulta extraño concebir la existencia de esos dos mundos: la extrema racionalidad de la matemática combinada con la dimensión imaginaria de las palabras y la poesía.

–La imaginación matemática, en particular la imaginación que se sustenta en los números, no se asemeja a la racionalidad ordinaria. Los números tienen propiedades asombrosas. Uno de los grandes matemáticos del siglo XX, Ramanujan, decía: “Cada número tiene que ser nuestro amigo personal, pero entre éstos hay números que son mejores amigos que otros”. Se cuenta que, en su lecho de muerte, Ramanujan recibió la visita de un matemático amigo suyo, Hardy. Hardy le dijo: “Vine a verte en taxi pero el número del taxi no era interesante”. Ramanujan le dijo: “Amigo, es el número más pequeño que puede escribirse de dos formas como la suma de dos cubos”. Existen así estas maravillas de relación entre los números. Desde luego, cuando hablo de números, los más prestigiosos son los números enteros. Hay muchas maneras de pasar de la palabra a los números. Hay por ejemplo una manera de situar la letra de las palabras y su correspondencia en el abecedario con los números. Cada letra quedará sí asociada a un número. También es posible descomponer la palabra en sílabas y asociarle una familia de números. Podemos realizar un retrato de la palabra con números. Como hay muchos caminos para ir de las palabras a los números, el trabajo de la poesía consiste en abrir esos caminos.

–Hay algo paradójico en ese postulado. Si leemos poesía en una pantalla, en realidad, detrás de la imagen que vemos hay números. La producción de la imagen es numérica.

–Así es. La poesía viene a colonizar esa sopa de números. Pero esos números están arreglados por razones puramente técnicas. Pero cuando la poesía se apodera de la configuración de los números lo que hace es dotarlos de un rostro. El ascenso de la matemática no es más que la emergencia del sector de la matemática más utilizable, comercial, y no es la mejor. Es necesaria, desde luego. Pero ese segmento de la matemática no tiene que llevarse la exclusividad. Hay sectores de la matemática que son tan difíciles de imponer como la poesía. En particular, el campo de las propiedades de los números. Aquí estamos ante corrientes más profundas y más finas. Este sector está fuera de los números cuantitativos. ¡Los números cualitativos poseen propiedades inverosímiles! No confundo las dos cosas: la poesía es la poesía y la matemática la matemática. Ambas conservan su dimensión libre. Hay, con todo, un sector de la matemática que conserva su libertad, que no puede ser reducido a la utilización comercial.

Los números también hacen llorar

–Intuyo un límite en la función del número que usted propone: la poesía alivia el alma. Si estamos solos o tristes, una poesía puede reconciliarnos, los números no.

–A uno de mis amigos con el que trabajé mucho sobre la matemática le preguntaron por qué hacia estudios matemáticos basados en números extraídos de poemas que producían un gran efecto emocional. El respondió: “Quiero comprender por qué los números hacen llorar”. Lo mismo que en la poesía y la música, muchos de esos efectos de la emoción también pasan a través de los números. Por eso mi amigo se pregunta “por qué los números hacen llorar”. Desde luego, nadie ve a los números de esa manera, pero si los miramos de una manera profunda vamos a encontrar esas emociones. Podríamos hablar de un esqueleto de números vestido con palabras.

–¿Por qué la gente no reconoce la poesía que existe en la racionalidad extrema?

–Porque la gente sólo se relaciona con un tipo de racionalidad, la racionalidad económica, que está exenta de dimensión poética. La poesía está construida también de forma muy racional. Como decían los trovadores, es un trabajo de herrero, se trabaja con las manos, que manipulan las palabras. En apariencia, y sólo en apariencia, las palabras tienen más sentidos, más propiedades que los números. Es falso. Todo depende del conjunto de propiedades que hemos extraído de un número. Muy a menudo sólo conocemos de un número sus propiedades muy pobres, pero, sin embargo, ese mismo número tiene otras propiedades, una familia inmensa, con un montón de primos que desconocemos. Los números son más ricos de lo que creemos. Yo escribo caminando, en mi cabeza. Camino, me acuerdo de cosas, observo, percibo, compongo. En esa caminata también interviene una suerte de batería de cocina de números, que siempre tengo en reserva. La matemática entra así en la poesía. En esa batería de números que tengo en la cabeza voy a poner las palabras con las que construyo el poema. El ritmo de la marcha influye en las sílabas y los versos. Ahora, con los años, mis caminatas son más cortas y lentas. Mis poemas son también más breves.

–¿Cuál es su número preferido?

–No tengo un número preferido sino una familia de números. Es la familia compuesta por los llamados números de Raymond Queneau: están el seis, nueve, el 11, el 14, el 23. Trabajo mucho con esos números porque son mi gran familia.

Por Eduardo Febbro
Desde París